El verano tiene algo que despierta lo supersticioso que llevamos dentro. Quizás es el calor, quizás es que hay más tiempo para pensar, o quizás es que ciertas creencias están tan arraigadas en esta cultura que ni nos planteamos cuestionarlas. Sea como sea, en Spin Genie te mostramos estas 3 que siguen muy vivas. Seguro que alguna ya la habías leído o escuchado.
El agua del mar en la noche de San Juan
La noche del 23 de junio es, para muchos, la más mágica del año. Y una de sus tradiciones más extendidas en toda la costa mediterránea es la de meterse al mar a medianoche. No por el chapuzón en sí, sino por lo que se le atribuye, y es que el agua tiene propiedades especiales esa noche, que son capaces de limpiar el cuerpo y el alma de todo lo malo acumulado durante el año.
Saltar las hogueras, escribir en un papel lo que quieres dejar atrás y quemarlo, etc. La noche de San Juan es pura ritualidad, y el mar es su protagonista. Hay quien lo hace por tradición, hay quien lo hace por fe, y hay quien lo hace por si acaso. Cualquier razón es válida.
No te bañes después de comer
Técnicamente es un mito. Los médicos llevan años explicando que el corte de digestión como tal no existe de la manera en que nos lo contaron. Pero eso no ha conseguido que nadie se levante de la toalla antes de tiempo sin sentir que está tentando a la suerte. Porque esta no es solo una advertencia sanitaria, es una superstición en toda regla porque bañarse con la digestión a medias trae mala suerte, y lo que pase después es culpa tuya.
La ha repetido cada madre, cada abuela y cada socorrista de chiringuito desde hace varias generaciones. Y aunque la ciencia diga lo que quiera, cuando estás en la playa después de una buena comida, el instinto y la superstición siempre están en mente.
Los martes, ni te cases ni te embarques
“En martes, ni te cases ni te embarques” es uno de esos refranes que en verano cobra una dimensión muy literal. Porque en verano la gente se embarca, y mucho. Excursiones en barco, travesías, ferris a las islas... y siempre habrá alguien en el grupo que recuerde que hoy es martes y que igual no es el mejor día para tentar al destino en el agua.
El origen de esta creencia tiene varios siglos de antigüedad. El martes está asociado a Marte, el dios de la guerra, y la caída de Constantinopla ocurrió un martes 29 de mayo de 1453, lo que acabó de consolidar su fama de día aciago. Racional o no, cuando alguien lo menciona antes de subir a un barco, todos sonríen, pero con la superstición siempre en mente.








