La noche del 23 al 24 de junio es una de esas que siempre se esperan con ilusión. Hogueras en la playa, el verano en el ambiente y la sensación de que algo mágico puede pasar con todo lo que rodea a la Noche de San Juan. Esta famosa velada lleva mucho tiempo cargada de rituales y, aunque muchos los hacemos casi sin pensar, todos vienen de creencias muy antiguas sobre la suerte, el amor y la protección. Estas son tres de las supersticiones más arraigadas que destacamos en Spin Genie.
Saltar las olas de espaldas
Si alguna vez has ido a la playa en San Juan, seguramente has visto a mucha gente meterse al agua de madrugada. No es una locura, sino una tradición. Hay quien apunta que hay que saltar nueve olas de espaldas para que el ritual funcione y todo vaya como debe. Cada ola que superas se lleva algo malo contigo: una preocupación, una racha de mala suerte, algo que quieres dejar atrás antes de que empiece el verano, etc.
El número nueve no es casual. En muchas culturas es el número de la magia y la transformación. Y hacerlo de espaldas tiene su lógica simbólica, y es que no miras lo que viene, sino que te dejas llevar. Algo que, al estar acabando el mes de junio y con el calor propio de la época, no cuesta hacer.
Quemar un papel con lo que quieres olvidar
Hay gente que escribe deseos en un papel y los quema en la hoguera para que se cumplan. Pero la versión más potente de esta superstición se hace en el sentido opuesto, es decir, escribir lo que se quiere que desaparezca. Un miedo, una persona, una etapa que hay que dejar atrás, etc. Lo pones en el papel, lo doblas y lo echas al fuego.
La hoguera de San Juan no es una barbacoa, más bien es una purificación. Esta costumbre de encender hogueras parece proceder de antiguos cultos paganos al sol, pero también está relacionada históricamente con la idea de limpiar lo malo y renovarse. Quemar algo siempre ha sido una forma de cerrar puertas y tratar de abrir otras nuevas. Ver arder un papel con lo que quieres que desaparezca de tu vida es un buen símbolo de hacia dónde enfocarse en el presente y el futuro más cercano.
Lavarse la cara en la madrugada
Esta es, probablemente, la superstición más poética de todas. Lavarse la cara en la madrugada era una creencia extendida por toda España antiguamente, ya que el rocío de la Noche de San Juan hacía que muchas plantas adquiriesen virtudes mágicas. En otras palabras, se decía que el agua de esa madrugada tenía poderes especiales. En Andalucía, la tradición es lavarse la cara a medianoche con esa agua para atraer la belleza, la salud y la buena suerte durante el año.
No hace falta estar en la playa ni tener una hoguera cerca. Basta con salir al jardín, al balcón o abrir la ventana y dejar que el agua de esa noche te toque la cara. Un pequeño gesto con una carga simbólica enorme, especialmente para los más supersticiosos. Al final, estas 3 y otras muchas tienen el mismo objetivo: que la gente se sienta mejor.







