La primavera siempre incita a hacer planes al aire libre. Los días son largos, el calor todavía no aprieta tanto y apetece aprovechar cualquier fin de semana para cambiar de escenario y pasar momentos en buena compañía. Y antes de que llegue el verano y las playas empiecen a estar llenas, el clima se haga mucho más duro y los planes estén más destinados a combatir el calor, hay excursiones que podemos aprovechar durante los meses previos de buen tiempo.
Naturaleza, pueblos con encanto y paisajes que se disfrutan más en primavera y que te recomendamos en Spin Genie.
Valle del Jerte (Extremadura)

Aunque mucha gente asocia el Valle del Jerte únicamente a la floración de los cerezos, lo cierto es que el final de la primavera sigue siendo una época espectacular para visitarlo. Cuando baja el turismo de marzo y abril, la zona recupera cierta tranquilidad y es mucho más fácil disfrutar de rutas entre gargantas naturales, pequeños pueblos pintorescos y piscinas de agua cristalina.
Además, es una excursión que mezcla naturaleza y gastronomía. Después de caminar por senderos rodeados de verde, siempre termina apeteciendo parar en alguno de los pueblos del valle para comer algo típico y disfrutar de la gastronomía de la zona. Una excursión perfecta para un fin de semana revitalizante.
Costa Vicentina (Portugal)

Si buscas algo más salvaje y menos masificado, la Costa Vicentina, en el sur de Portugal, es una opción increíble para esta época del año. Acantilados enormes, playas no muy concurridas y pueblos pequeños con un ritmo de vida mucho más pausado. La primavera aquí tiene además la ventaja de evitar el fuerte calor y el turismo propios del verano.
Muchos aprovechan para hacer tramos de la Rota Vicentina, una de las rutas costeras más bonitas de Europa, aunque también se disfruta muchísimo simplemente improvisando paradas en distintas playas y miradores. Un viaje sencillo que acaba convirtiéndose en uno de los mejores recuerdos para un fin de semana relajante.
Annecy y los Alpes franceses (Francia)

Si prefieres montaña, lagos y pueblos que parecen sacados de una postal, pocas excursiones primaverales funcionan tan bien como una escapada a Annecy, muy cerca de la frontera entre Francia y Suiza. Especialmente si ya estás en el norte de España, porque no queda tan lejos.
El lago está especialmente bonito en esta época del año, las terrazas empiezan a llenarse y los Alpes todavía conservan parte de la nieve invernal en las zonas altas. Además, la combinación funciona muy bien, ya que puedes pasear por el casco histórico, hacer rutas sencillas por la naturaleza o simplemente sentarte frente al lago para disfrutar del ambiente y las vistas.







